viernes, 4 de noviembre de 2011

Tengo la inmensa fortuna de tener amigos. Esta aparente perogrullada, seguro que casi todos podríamos decir lo mismo, adquiere una importancia desmedida en las personas, que como yo, sentimos eso como algo especial. Personas que están cerca de ti, a las que no les debes, ni nada te deben, pero que sabes que lo darían todo por ti y tú por ellos. No son tú familia, no forman parte de esa herencia que recibimos al nacer, y que en algunos casos es una bendición, y en otros un fraude. Son tus amigos, esos que un día encontraste en algún lugar del mundo y sin saber porque, son parte importante de tú existencia. Están allí sin hacer ruido, sin pedirte nada, nada te reprochan cuando te equivocas, pero que son tan conocedores, que te lo evocan para que te des cuenta. Mis amigos ya saben que son mis amigos y ademas saben por que escribo esto. Gracias amigos.  

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